Estrategia releccionista de Santos
Juan Manuel Santos, EFE
Article written by Javier Loaiza
Las aproximaciones del presidente colombiano Juan Manuel Santos, con la guerrilla terrorista de las Farc, parecen ser una movida estratégica ante el desplome de su popularidad, que si logra presentar resultados convincentes le darían la reelección en el 2014 y, de paso, la postulación a un añorado premio Nobel de Paz.
En Colombia el tema de la narcoguerrilla ha sido recurrente durante los tres últimos procesos electorales y ahora vuelve y juega. Las reuniones de Andrés Pastrana con “Tirofijo”, entonces jefe único de las FARC, en plena campaña electoral, le dieron el impulso que terminó favoreciendo su elección en 1998.
En 2002 Álvaro Uribe recorrió el país y comprobó la desconfianza de los ciudadanos con la guerrilla y la molestia por los 42.000 kilómetros cuadrados de la “Zona de distensión” que Pastrana les había concedido. Ofreció convertirse en “el primer soldado de la nación” y que su primer acto de gobierno sería acabar con la tal zona de despeje. Ganó en la primera vuelta presidencial, declaró la guerra a las Farc, los persiguió y los acosó. La disminución de los secuestros y la muerte del segundo en el mando y otros jefes guerrilleros por parte de las fuerza armadas le permitieron reformar la Constitución autorizando su re-elección, que finalmente obtuvo en 2006.
En su segundo período Uribe persistió y pretendió reformar nuevamente la Constitución para relegirse. Por decisión de la Corte Constitucional, Uribe quedó impedido para volver a ser presidente. Entonces buscó a quien endosarle su popularidad que era superior al 80%.
Con el respaldo de Uribe Santos gana en segunda vuelta electoral, elegido para que siga la lucha contra las FARC. Ya en el poder cambia el estilo confrontacional de Uribe, arma la “Unidad Nacional” que le permite controlar el 95% del congreso, promueve la ley de restitución de tierras para desplazados y victimas del conflicto, realiza acercamientos con Chávez a quien llama su “nuevo mejor amigo” y no hace nada para evitar los juzgamientos de militares por acciones en servicio.
La guerrilla, entre tanto, reedita sus ataques a poblaciones, secuestros y amenazas, generando inseguridad e insatisfacción. Los recientes acontecimientos de indígenas en el Cauca que expulsan de su territorio a los soldados, con el argumento que su presencia motiva a los guerrilleros a atacarlos, aceleran la caída de popularidad del presidente. Así las cosas, no se ven posibilidades de recuperación del prestigio presidencial a menos de un año de la nueva campaña electoral.
Ahora, se anuncian “conversaciones exploratorias” con las FARC, una guerrilla narcotraficante, terrorista que, como nunca en su historia, cuenta con aliados atornillados en el poder en los países vecinos de Venezuela y Ecuador, sin muestras reales de interés la paz, una mafia rica y poderosa y con problemas de unidad interna y sobre todo que no están interesados en ningún tipo de reforma ni cambio sino en tomarse el poder para cambiar el sistema y montar uno estilo Castro y Chávez.
Santos sabe todo eso y no es iluso, es un hábil político representante de tres de los rasgos más sobresalientes de la realidad colombiana, oligárquica en lo económico, excluyente en lo social y dinástica en lo político. Sabe que su popularidad cae en picada y que tiene que hacer algo urgente para recuperarla, los otros en cambio, no tienen prisa y, quizás, ni siquiera interés.
Javier Loaiza es el editor de la revista Nueva Politica y Director de la Escuela de Gobierno Tomás Moro. Javier, es Consultor, investigador, analista político, conferencista internacional, y fue asesor del secretario privado en la Presidencia de Andrés Pastrana







