De los libros no leídos
Guest piece by Miguel M. Benito
Que los políticos escriban memorias tras pasar por distintos cargos públicos es bastante común en todo el mundo y suele ser una fuente de información útil para comprender y reconstruir el pasado. Además son un buen medio para la auto-reivindicación y para ajustar cuentas con enemigos y rivales. Memorias que pueden ser tan fascinantes como sesgadas y parciales. Pero las memorias son un género complicado en el que hay que saber leer entrelíneas y atender tanto a lo que se dice como a lo que se calla.
En Colombia tenemos tres recientes -más o menos- muestras de memorias que en apariencia se refieren a una misma etapa: los gobiernos de Álvaro Uribe. Esos libros son, el del propio expresidente No hay causa perdida (2012, Nueva York, 344 páginas), el de el actual presidente Juan Manuel Santos, Jaque al terror. Los años horribles de las FARC (2009, Bogotá, 347 páginas) y el del excanciller Jaime Bermúdez, La audacia del poder. Momentos claves del primer gobierno de Uribe contado por uno de sus protagonistas (2010, Bogotá, 288 páginas). Tres libros que, tengo la sensación, muy poca gente ha leído.
Y digo eso porque si lo hubieran hecho, la opinión pública hubiera percibido las sutiles pero importantes diferencias de tres personalidades muy diferentes. Como ya he dicho, las memorias son un género en el que hay que escudriñar, otear, encajar piezas, atender a lo omitido. La lectura combinada de estos tres libros es un buen ejercicio para comprender agendas políticas, actualmente en colisión.
El libro de Juan Manuel Santos fue un elemento más de la estrategia de campaña que le llevó a la presidencia, el candidato presentando su mejor aval: su ejecutoria al frente del Ministerio de Defensa. Santos aparece más caracterizado por el pragmatismo que por el apego a ninguna ideología concreta. Una nota interesante: se refiere casi en los mismos términos -y en el mismo número de ocasiones- a los tres presidentes en cuyos gobiernos sirvió: César Gaviria, Andrés Pastrana y Álvaro Uribe. Una revisión atenta de estos detalles hubieran evitado muchas de las posteriores acusaciones sobre la supuesta traición del actual mandatario a su predecesor. ¿Se puede traicionar aquello a lo que no se ha tenido una lealtad especial? Santos ha sido conservador, liberal y uribista, según el momento. ¿Esa combinación de todo y nada a la vez no vaticinaba un funcionamiento tipo “unidad nacional”?
Si el protagonista del libro de Santos es Santos, el del libro de Bermúdez es Uribe. Bermúdez adopta como narrador el segundo plano, propio del asesor de comunicación del presidente Uribe que fue. El objetivo de Bermúdez en La Audacia del Poder es resaltar el carácter transformacional de los gobiernos de Uribe. Una mirada que, desde el gobierno, se proyecta hacia fuera, para consolidar la idea de que el primer mandato supuso un hito de cambio en la historia reciente del país. El legado como gran tema de fondo.
El libro de Uribe es una mirada al pasado pero, sobre todo, al presente, casi con el carácter de un manifiesto político, de -impreciso- programa para el Centro Democrático. Uno de los temas claves del libro, de nuevo, es el legado, sobre el que se insiste al establecer la fragilidad de los avances de Colombia. La tendencia positiva, pero no irreversible, de cambio iniciada en 2002. Las elecciones de 2014 al fondo.
Bermúdez, Santos y Uribe aún tienen mucho por contar. Ojalá lo hagan con más libros. Porque los libros dicen cosas, aunque no siempre sean las que uno espera. Para comprobarlo hay que leer. Con atención.
Miguel M. Benito Docente en la Universidad Externado de Colombia. Analista y Consultor político. @mbenlaz
Texto aparecido también en la Revista Posición











