Published On: Tue, Sep 25th, 2012

Los tiempos traquetos llegan a África

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Hace apenas una década llegaron los carteles colombianos al pequeño y empobrecido país de Guinea-Bissau convirtiéndolo en cuestión de años en el primer narcoestado en África.

Pese a que el dinero caliente de los narco-negocios todavía es una novedad en esta antigua colonia portuguesa, éste ya se ha transformado en el protagonista de mayor fuerza política.

El pasado mes de Abril, militares vinculados con los carteles tomaron control del país a través de un golpe. A partir de la explotación de este vacuo de poder; el tráfico de drogas se ha incrementado a niveles que causaron alarma en el Consejo de Seguridad de la ONU.

El gobierno de transición es tan débil frente al alcance de los carteles como los gobiernos anteriores, por ende la ONU ha tenido que intervenir invocando el acto ‘Drug Kingpin’ para congelar las cuentas de los militares involucrados y prohibirles viajes al exterior.

Las fronteras de la guerra contra el tráfico de drogas se están desplazando a África donde el estado no tiene con qué responder y donde el gobierno Estadounidense no quiere ir. Sin ayuda internacional es una ‘guerra asimétrica’ en la que sin duda alguna los ganaderos serán los narcos.

Mientras Washington se preocupa por las rutas de América Central, toneladas de cocaína llegan a las Costas Europeas por la vía desde Colombia hacia África Occidental. Más de la cuarta parte de la droga consumida en Europa viene de Guinea-Bissau, una pequeña nación de 1.6 millones de habitantes ubicada en el quinto lugar de la lista de los países menos desarrollados.

El efecto que tiene la droga en la sociedad y las instituciones políticas en esta región es devastador. Es por ello que la fragilidad del gobierno, las instituciones, el sistema jurídico junto a la riqueza inmediata del tráfico de drogas son factores que desintegran fácilmente el estado ya que el proceso de “traquetización” aumenta de manera acelerada llevando al país más allá de la Colombia de los 80s y 90s.

Mientras que los narco-negocios hoy en día representan el tres por ciento del PIB de Colombia, el valor de este comercio en Guinea Bissau está por encima del sumo del ingreso nacional.

Aunque es la puerta de entrada al continente, este país está lejos de ser el único afectado por la llegada de los carteles. La ONU estima que el tráfico de cocaína en África Occidental y Central genera más que $900 millones de dólares al año. La región es una colección de estados fallidos o extremadamente débiles; y los pioneros que llegaron a Guinea Bissau han venido abriendo nuevas fuentes en esas naciones, sacando provecho de la extrema pobreza y de sociedades devastadas por guerras civiles.

Las naciones más afectadas son Benín, Gambia, Ghana, Guinea, y Nigeria. No faltan gobernantes ni militares dispuestas a darle la acogedora bienvenida a estos dineros calientes.

El simple hecho es que el tráfico de drogas en este territorio es un negocio de alta rentabilidad y de bajo riesgo. El consumo per cápita de drogas es hoy en día mayor en el Reino Unido y España que en los EE.UU y África es la ruta a ese atractivo mercado Europeo.

Además de ofrecerles a los carteles condiciones ideales dentro del país, a Guinea-Bissau también resulta relativamente fácil llegar. El tránsito de la carga desde América del Sur a la costa Africana se demora cuatro noches en barco o cinco horas de vuelo aproximadamente desde Venezuela o Brasil; debido a que el país africano es el más cercano a la salida de cocaína colombiana.

Durante el viaje en alta mar, carpas azules tapan los barcos durante el día (ya que éstos se mueven solamente en la noche), escondiéndose del satélite y al llegar pocas aduanas se encuentran patrullando las islas de este archipiélago.

La situación en la costa occidental de África presenta una crisis potencialmente peor que Mexico y los países centroamericanos, pero la ayuda internacional es escasa.

La ONU estableció en 2009, la Iniciativa de la Costa Occidental de África. Esto en tamaño de ayuda no se compara con el Plan Colombia o la Iniciativa Mérida.
Todo esto demuestra que la guerra contra las drogas ha venido perdiendo su rumbo frente a la creatividad de los narcotraficantes quienes con nuevas entradas al mercado occidental continuan creciendo. No obstante, si los Estados Unidos está dispuesto entrar en la batalla en su zona, la costa de África es una frontera olvidada.

El Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon este año dijo ‘hay temor de que podamos ver una crisis de la magnitud del cuerno de África en esta región’, refiriéndose a una de la zonas más conflictivas del mundo.

Ya es hora de actuar, antes de que los ‘Kingpin’ tomen por completo las riendas de esta región. Dejarla así sería riesgoso y negligente.

Vale la pena recordar que donde haya traquetos hay dinero para financiar terrorismo. Mientras que el narcotráfico en Colombia ha financiado a las FARC a lo largo de estas cinco décadas.

La evidencia revela que el Hezbollah ya está en Guinea-Bissau y que otros grupos del medio oriente tienen vínculos con los narcos de éste y otros países.

Si la guerra contra las drogas no impulsa al mundo occidental tomar la acción necesaria, la amenaza de terroristas islámico-fundamentalistas seguramente lo va hacer.


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